Diablo

Maestros de la corrupción y saqueadores de la pureza, los diablos buscan destruir todo lo bueno, y llevarse las almas mortales a las profundidades del Infierno. Poseedores de poderes infernales mortíferos, y unificados bajo las órdenes de Asmodeo, el Príncipe de la Oscuridad, y sus ocho tiranos archidiablos, las legiones del Infierno custodian y atormentan a los espíritus más inválidos del multiverso, pero sin quitar ojo a los mundos del plano Material en busca de nuevas conquistas.

Debido a que son los infernales más numerosos que ocupan el Infierno, las distintas formas de diablos han sido bien catalogadas por los diabolistas. Muchos son conocidos por dos nombres: un título evocador otorgado por la gente común y el folclore, y uno secreto, una denominación antigua utilizada por los sirvientes del Infierno y por quienes buscan tratos con los condenados.

Nacidos a partir de las almas mortales más débiles (con la personalidad y la memoria borradas por milenios de tormento) los aspirantes a diablos se alzan de las masas de almas en pena en forma de lémures, seres repulsivos y sin mente, con gran capacidad para hacer el mal. Solo los siglos de tortura continuada o los edictos de diablos más poderosos hacen posible que los más bajos de la raza de los diablos se alcen para convertirse en infernales más mortíferos, consiguiéndolo mediante una destructiva y dolorosa metamorfosis dictada por sus amos, o por los caprichos infernales de las casi inteligentes capas del Infierno. Así como los señores infernales utilizan la transformación en formas mayores o menores como premio y como castigo, algunos diablos se alzan espontáneamente a partir de almas particularmente malignas, atrapadas mucho tiempo atrás en una capa infernal. Por tanto, aunque las diferentes variedades diabólicas poseen aptitudes reconocibles y mantienen rangos generalizados en la gran jerarquía infernal, el tipo de un diablo no siempre se corresponde a una antigüedad específica de tormento o a un lugar en la cadena de mando infernal. Las legiones de Asmodeo muestran respeto por las aptitudes y la experiencia, y un diablo menor particularmente habilidoso podría supervisar a miembros recién creados de una forma fundamentalmente más poderosa.

Los diablos ocupan las nueve capas del Infierno, aunque determinados infernales son más comunes en unas capas concretas que en otras, ya que sus funciones o lealtades específicas a determinados archidiablos les sitúan mejor en un dominio que en otros. Aunque los distintos tipos de diablos tienden a especializarse en formas únicas de depravación o tentación, las jerarquías del Infierno no carecen de flexibilidad para talentos individuales fuera de lo común. Así, los hamatula particularmente atentos podrían unirse a los rangos de los diablos óseos inquisidores de Phlegethon, mientras que los veteranos barbazu podrían servir entre los diablos de la sima de Nessus.

Más allá de los pozos del Infierno, los diablos a menudo viajan al plano Material cuando son convocados por lanzadores de conjuros malignos. Raudos en negociar, y deseosos de servir a los mortales para garantizar su condenación, los diablos siempre obedecen al pie de la letra sus acuerdos, pero ante todo sirven a los caprichos del Infierno. Por tanto, incluso el menor de los diablos podría llegar al plano Material decidido a corromper almas, escapando claramente de los lazos de su contrato para satisfacer sus propios planes, o para promover las innombrables metas de los archidiablos del Infierno.

Algunos diablos conocidos

En medio de los pozos del Infierno conspiran innumerables señores diabólicos. Aquí se presenta una lista de sólo unas pocas personalidades infernales conocidas por los diabolistas.

  • Astaroth, el Príncipe de los Acusadores
  • Belcebú, el Señor de las Moscas
  • Dispater, el Primer Rey
  • Glasya-Labolas, el Autor de Matanzas
  • Moloch, el General del Infierno
  • Nahemah, la Viuda de las Adivinaciones
  • Orobas, el Portador de la Verdad
  • Rubicante, el que Se Enrojece
  • Xaphan, el que Quema los Cielos
  • Zagan, el de la Sangre Dorada

Los rangos de la raza de los diablos

Los diabolistas hablan a menudo de los rangos del Infierno, las distinciones creadas entre los diablos, que diferencian a los soldados de a pie de los comandantes de las hordas del Infierno. A pesar de que estas divisiones significan poco para la mayoría de los mortales (un diablo es un enemigo mortal en cualquiera de sus encarnaciones) las jerarquías y matices de la sociedad del Infierno implican diferencias vitales para la supervivencia de quien comulga con diablos. Lo que distingue a una variedad de diablos por encima o por debajo de otras es algo más que la fuerza bruta, ya que varios tipos inteligentes de diablo tienen prioridad sobre otros camaradas más fuertes. Aunque la posición de un diablo no significa que pueda mandar al momento sobre cada uno de los diablos de nivel inferior, sí implica qué infernales podrían servir a sus camaradas, o cuáles tener influencia sobre otros.

A pesar de que el dirigente del Infierno es Asmodeo, sus preocupaciones tienen mucha más envergadura y son más amplias: deja la mayor parte de los asuntos menores del Infierno a sus ocho archidiablos y sus legiones de duques infernales. Bajo ellos están las razas de diablos en sí mismas, desde los señoriales y maléficos diablos de la sima hasta los humildes y deformes lémures.

La jerarquía infernal

 

Este listado, desde los diablos más débiles hasta los Señores del Infierno, es la jerarquía más básica de los habitantes mejor conocidos del reino infernal.

Diablos más bajos

Diablillos, lémures.

Diablos menores

Diablos barbados (barbazu), erinias, diablos punzantes (hamatula), diablos óseos (osyluth).

Diablos mayores

Diablos astados (cornugones), diablos gélidos (gelugones), diablos de la sima.

Señores del Infierno

Duques del Infierno, archidiablos, Asmodeo.

Diablos

 

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