← Ir a las reglas sobre Monstruos.
Esta mujer antinaturalmente hermosa parece humana, aunque de ella emana una extraña sensación de calma y benevolencia.
Cuatro largos tentáculos surgen retorciéndose de los laterales de esta criatura pisciforme de tres ojos, de cuerpo verde y resplandeciente debido a una mucosidad translúcida y consistente.
Su verdadera forma es indetectable, pero es innegable una sensación de fuerza y de gran malignidad en presencia de esta criatura.
Unos ojos fríos y negros y una frente pálida es todo lo que puede verse de este alto humanoide, bajo el negro fular que envuelve su cara.
Esta magnífica ave de presa tiene plumas negras salvo en la cabeza, donde son de un blanco puro.
Las plumas de esta enorme águila son de color marrón dorado, y brillan con la luz. Su afilado pico sus y garras curvas son de color amarillo oscuro.
Esta desdichada y arqueada criatura posee brazos largos y flexibles, como tentáculos, rematados por cinco grandes garras llenas de espinas.
Los ángeles son una raza de celestiales, seres que viven en los planos Exteriores, y de naturaleza benigna.
Los ángeles pueden ser de cualquier alineamiento bueno. Los legales provienen del Paraíso, los neutrales del Nirvana y los caóticos del Elíseo, aunque la mayoría sirve a algún dios bueno y establece su hogar en el reino de su patrón. Muchos mortales suponen que los ángeles nunca mienten, engañan o roban, que son impecablemente honorables en todos sus asuntos, y que son los más diplomáticos y en los que más se puede confiar de todos los celestiales; aunque esto normalmente es verdad, existen excepciones, especialmente cuando algunos sirven a dioses buenos pero embaucadores, y a otros seres caóticos.
Los ángeles originales y más poderosos son anteriores a las razas mortales. Se cuentan entre las primeras creaciones de los dioses del bien, y los que sobrevivieron a aquellos días son algunos de los seres no divinos más poderosos del multiverso. Aunque los dioses aún crean nuevos ángeles periódicamente, la mayoría de los actuales fueron en algún momento mortales, almas transformadas en algo superior al alcanzar su destino en los Planos. A menudo, la verdadera forma de un ángel es una reminiscencia de su yo mortal, sólo que más alta, más brillante y más poderosa. La relación entre un alma mortal buena y un ángel es de sobra conocida, y muchas religiones mortales adoptan que todos los miembros de la fe bien considerados se convierten en ángeles de algún tipo en la otra vida. Otros confunden este hecho mezclando mortales famosos (como santos y mártires) con ángeles preexistentes que poseen nombres parecidos, o sugiriendo que los ángeles adoptan forma humana para llevar a cabo grandes actos como mortales, y retornar a los cielos cuando terminan su labor.
Todos los ángeles son bendecidos con una belleza extraordinaria, aunque su apariencia real varía enormemente. Su capacidad natural de cambiar de forma implica que pueden aparecerse a los mortales como varones o mujeres, dependiendo de sus preferencias personales o de la voluntad de sus dioses. Debido a que son criaturas espirituales a las que se les ha concedido una forma física, en lugar de criaturas de carne y hueso nacidas a partir de otras criaturas, su género es variable; algunos ángeles siempre usan la forma de varón, otros estrictamente la de mujer, y otros usan una u otra, o prefieren una forma andrógina o carente de sexo.
Técnicamente, la palabra "ángel" se refiere a varios tipos de ángeles humanoides (solares, planotáreos y devas, de los cuales la deva astral es la más común, pero existen otros tipos), aunque muchos mortales usan el término libremente y lo aplican a cualquier celestial, sea un ángel, un arconte guardián, un azata (similares a las hadas), uno de los bestiales agathion, o cualquier otra criatura de los planos benignos. Los ángeles no se lo toman como un insulto, ya que tienen cosas más importantes de las que preocuparse que la nomenclatura de los mortales.
Los ángeles hablan celestial, dracónico e infernal, aunque pueden comunicarse con casi cualquier criatura gracias a su capacidad de habla verdadera. Todos poseen varios rasgos similares, como se detalla en la página 310 de este libro. La mayor parte también posee además poderes adicionales, en función del rol que les asigna su dios. Por ejemplo, un ángel guardián de los volcanes podría tener el subtipo de fuego, o el protector de una ciudad bajo el agua podría ser acuático, anfibio y capaz de utilizar sus alas para nadar.
Muchas religiones incluyen historias de ángeles que se rebelan contra su creador, o se vuelven corruptos y malignos. Desafortunadamente, esto es realmente posible aunque por suerte poco habitual, y sólo los ángeles más arrogantes o débiles de voluntad sucumben a este destino. Los ángeles caídos son exiliados de los reinos benignos, perseguidos por sus antiguos camaradas, y objetivos fáciles también para los malignos. Los caídos pierden parte de la gracia y la luz de sus iguales inmaculados, aunque se dice que muchos permanecen trágicamente hermosos. Los más raros son aquellos lo suficientemente fuertes y astutos como para unirse a las legiones del Infierno, y a menudo son transformados en algún tipo de diablo, o los que se convierten en demonios del Abismo haciéndose con un sitio en ese horrible reino, o pasan a servir a un demonio mayor.
Mientras que existen contrapartidas malignas y crueles para todas las demás razas buenas, las legiones de infernales no poseen un análogo claro en la raza de los ángeles. Muchos estudiosos han debatido las razones de esta extraña carencia de simetría entre los ajenos benignos y malignos, y mientras la mayoría cree que es simplemente un ejemplo de la predisposición inherente del bien para alzarse por encima de los alineamientos para el beneficio de todos, la razón exacta podría no conocerse nunca.
Ya que los ángeles pueden tener cualquier alineamiento bueno, representan las necesidades y deseos de las tres principales razas de ajenos buenos. Mientras que algunos ángeles consagran su vida a los tres por igual, muchos prefieren a una de las razas que concuerda con su alineamiento concreto. Aunque sus verdaderas formas nunca varían entre alineamientos, los ángeles a menudo utilizan su capacidad de cambio de forma para asemejarse más a un arconte, un agathion o un azata, en función de la situación y de su personalidad.
Los ángeles están a su vez subdivididos en su propia jerarquía específica conocida como la Tríada de los Coros. El grueso de la raza de los ángeles está formado por las devas (son la mayor parte de los ángeles comunes, y existen muchas especialidades diferentes, presentando aquí la deva astral sólo por ser la mejor conocida) y conforman el tercer coro, teniendo sólo dos alas. El segundo coro está formado tan sólo por los planotáreos, de cuatro alas, mientras que los dirigentes de la raza angelical son los solares, de seis alas. Estos son los más impresionantes de todos los ángeles, y los más poderosos de entre ellos pueden enfrentarse directamente incluso a la voluntad de un semidiós si la situación lo requiere.
Esta criatura alta, y de apariencia humana, posee largas alas emplumadas y un ligero brillo interior que hace difícil mirarla directamente.
Musculosa, calva y alta, esta criatura humanoide posee una piel de color esmeralda, y dos pares de relucientes alas de plumas blancas.
Esta destacada criatura humanoide posee brillantes ojos color topacio, piel metálica, y tres pares de alas blancas.
Este pez, de aspecto serpentino y de casi dos metros de longitud, se mueve despacio, emitiendo ocasionalmente un sonido de chasquidos y de burbujeo.
Esta anguila de casi 10 pies (3 m) de longitud serpentea por el agua con una gracia asombrosa, mostrando con la boca abierta sus grandes dientes, y un segundo juego de mandíbulas.
Esta criatura posee pequeños cuernos que apuntan hacia arriba, un pelaje desgreñado, y una gran joroba sobre sus hombros.
Este gran toro, de cuernos grandes y afilados, tiene el pelaje negro descolorido, y un temperamento agresivo.
Este monstruo excavador e insectoide camina sobre 6 patas, mientras un icor verde nocivo gotea de sus repiqueteantes mandíbulas.
Este gran monstruo arácnido posee una escalofriante cara humanoide, rodeada de una maraña de pelaje.
Una araña del tamaño de un hombre trepa silenciosamente desde las profundidades de su telaraña en forma de embudo.
Los arcontes son una raza de ajenos del Paraíso, criaturas de principios legales y buenos, encargados de la protección tanto de ese plano como de los inocentes y carentes de maldad. Son los enemigos naturales de los diablos, los daimonion y los demonios, y muchos son veteranos en ataques contra su hogar por parte de los ajenos de los planos Inferiores.
Los nativos de Paraíso surgen de entre la tierra y las nubes de este reino divino, inspirados en la creación por los procesos metafísicos de la montaña sagrada, la fe de los mortales bondadosos y la transformación de espíritus virtuosos. Cada arconte comienza siendo un lamparconte o un espíritu sirviente menor, obteniendo poder y prestigio al ayudar a la causa del bien. Vigilado por benevolentes mentores y capitanes de las órdenes divinas, se anima y ayuda a cada espíritu a satisfacer sus deseos más básicos para que vea la paz, honestidad y justicia que moran en todas las tierras, especialmente a lo largo y ancho del plano Material. A este fin, los arcontes de todos los tipos a menudo adoptan el rol de caballeros andantes, viajando por mundos y reinos disparatados, colaborando en buenas obras y promoviendo actos de valor. Estos ajenos virtuosos prefieren motivar a los mortales a actuar con honor e integridad en lugar de corregir sus errores, en la creencia de que sirven mejor a la causa de la justicia las criaturas a las que se les enseña a elegir justamente, y a deshacerse de los grilletes de su propia maldad. Esto hace más fácil resistir las futuras tentaciones, y planta la semilla de la liberación espiritual. Así, muchos arcontes actúan con sutileza en sus interacciones con los mortales, disfrutando especialmente cuando llevan consuelo y salvación a aquellos desconocedores de su presencia.
Los esfuerzos del Paraíso resultan mucho menos sutiles cuando se trata de combatir a las hordas de los planos Inferiores. Las tropas de arcontes se oponen a ultranza a las ofensas del Infierno, Abaddon y el Abismo, enfrentándose a ellos tanto en campos de batalla extraplanarios como en el propio plano Material. Estos encuentros podrían tener lugar en forma de vastos ejércitos colisionando en extraños espacios planarios, o de arcontes solitarios revelándose a los mundos mortales para repeler las maquinaciones de invasores infernales. En esos casos, los arcontes suelen preferir enfrentarse a sus enemigos de cara si es prudente, pero si se ven superados en número, hacen lo que pueden para igualar la contienda (normalmente empleando tácticas de guerrilla, o aguantando la posición y atrayendo a un enemigo con magia antes de entrar en cuerpo a cuerpo). Debido a que pueden teletransportarse a voluntad, les resulta fácil desvanecerse para reaparecer después, a menudo con refuerzos, cuando sus enemigos no están preparados. Estos guerreros de la ley actúan con honor, incluso con sus enemigos, pero no son bobos ni carecen de pasión, y pocos en el multiverso osan enfrentarse a la ira del Paraíso.
Aunque los arcontes son campeones del bien, tienen poca paciencia con quienes no siguen las tradiciones estrictas y los patrones de bondad. Aunque una dictadura cruel podría ser un enemigo legítimo de los arcontes, la rebelión y los disturbios no son la forma apropiada de abordar tal injusticia. La justicia y la ley no se deben abandonar en la lucha por la paz y el bien, ya que las acciones anárquicas suelen provocar más daño y caos, aunque sea involuntariamente. Las leyes del Paraíso existen para minimizar el daño colateral y el dolor no deseado, y aunque adherirse a estas leyes suele complicarles las cosas, los arcontes señalan que así sus victorias son duraderas. Debido a esta fuerte adhesión a la tradición y la ley, los arcontes acaban viéndose a menudo, y muy a su pesar, como enemigos de criaturas de alineamiento caótico bueno, particularmente los azata. Para un arconte, la Naturaleza de un azata parece caprichosa e impaciente; al golpear velozmente a un enemigo sin molestarse en pensar en las implicaciones de sus repentinos actos, es posible causar más daño que hacer algo bueno. Aún así, cuando oponerse al caos de un azata es algo necesario, el arconte no se alegra de ello, y hace lo posible para minimizar la duración del conflicto. Desafortunadamente, los caprichosos y emocionales azata son legendarios entre los arcontes por su rencor, por lo que para muchos la mejor política cuando se interactúa con los azata es ser breve, conciso y firme.
Los arcontes hablan celestial, dracónico e infernal, pero pueden hablar con casi cualquier criatura debido a su aptitud de habla verdadera. La lista completa de los rasgos de los arcontes se presenta en 'Arconte (subtipo)'. Muchos arcontes poseen aptitudes adicionales, como corresponde a su particular papel en el ejército del Paraíso.
Muchos arcontes poderosos se cuentan entre los Señores Empíreos, benevolentes héroes del bien y dirigentes de los reinos sagrados. Habiendo trascendido las formas específicas de sus parientes, estos arcontes únicos extienden la armonía de la rectitud y el orden, tanto mediante actos sutiles, como al frente de hordas divinas, y pelean contra todo aquel que corrompa lo que es justo. La siguiente no es más que una selección de algunos de los Señores Empíreos arcontes más venerados.
La acicalada apariencia y el refinado mandoble de este humanoide de cabeza canina le revelan como algo más que una simple bestia.
| Descripción de las Clases |
| Clases básicas |
| • Bárbaro |
| • Bardo |
| • Clérigo |
| • Druida |
| • Explorador |
| • Guerrero |
| • Hechicero |
| • Mago |
| • Monje |
| • Paladín |
| • Pícaro |
| Nuevas clases básicas |
| • Adalid |
| • Alquimista |
| • Brujo |
| • Convocador |
| • Inquisidor |
| • Magus |
| • Oráculo |
| • Pistolero |
| Clases Alternativas |
| • Antipaladín |
| • Ninja |
| • Samurái |
| Clases Híbridas |
| • Arcanista |
| • Cazador |
| • Chamán |
| • Escaldo |
| • Espadachín |
| • Exterminador |
| • Investigador |
| • Pugilista |
| • Rabioso de sangre |
| • Sacerdote de guerra |
| Descripción del Equipo |
| Objetos de inventario |
| • Armas |
| • Armaduras |
| • Bienes y servicios |
| Descripción de las Razas |
| Razas básicas |
| • Elfo |
| • Enano |
| • Gnomo |
| • Humano |
| • Mediano |
| • Semielfo |
| • Semiorco |
| Descripción de las Clases |
| Nuevas clases básicas |
| • Adalid |
| • Alquimista |
| • Brujo |
| • Convocador |
| • Inquisidor |
| • Oráculo |
| Descripción del Equipo |
| Objetos de inventario |
| • Armas |
| • Armaduras |
| • Bienes y servicios |
| Razas básicas |
| • Elfo |
| • Enano |
| • Gnomo |
| • Humano |
| • Mediano |
| • Semielfo |
| • Semiorco |
| Razas destacadas |
| • Aasimar |
| • Buscador |
| • Dhampiro |
| • Drow |
| • Efrítido |
| • Félido |
| • Goblin |
| • Hobgoblin |
| • Kóbold |
| • Ondino |
| • Orco |
| • Oréade |
| • Rátido |
| • Sílfide |
| • Tengu |
| • Tiflin |
| Razas poco comunes |
| • Branquial |
| • Changeling |
| • Duergar |
| • Estrícido |
| • Grippli |
| • Kitsune |
| • Nagaji |
| • Samsarano |
| • Sirénido |
| • Suli |
| • Svirfneblin |
| • Vanara |
| • Vishkanya |
| • Wayang |
Menú (M)