Arconte

Los arcontes son una raza de ajenos del Paraíso, criaturas de principios legales y buenos, encargados de la protección tanto de ese plano como de los inocentes y carentes de maldad. Son los enemigos naturales de los diablos, los daimonion y los demonios, y muchos son veteranos en ataques contra su hogar por parte de los ajenos de los planos Inferiores.

Los nativos de Paraíso surgen de entre la tierra y las nubes de este reino divino, inspirados en la creación por los procesos metafísicos de la montaña sagrada, la fe de los mortales bondadosos y la transformación de espíritus virtuosos. Cada arconte comienza siendo un lamparconte o un espíritu sirviente menor, obteniendo poder y prestigio al ayudar a la causa del bien. Vigilado por benevolentes mentores y capitanes de las órdenes divinas, se anima y ayuda a cada espíritu a satisfacer sus deseos más básicos para que vea la paz, honestidad y justicia que moran en todas las tierras, especialmente a lo largo y ancho del plano Material. A este fin, los arcontes de todos los tipos a menudo adoptan el rol de caballeros andantes, viajando por mundos y reinos disparatados, colaborando en buenas obras y promoviendo actos de valor. Estos ajenos virtuosos prefieren motivar a los mortales a actuar con honor e integridad en lugar de corregir sus errores, en la creencia de que sirven mejor a la causa de la justicia las criaturas a las que se les enseña a elegir justamente, y a deshacerse de los grilletes de su propia maldad. Esto hace más fácil resistir las futuras tentaciones, y planta la semilla de la liberación espiritual. Así, muchos arcontes actúan con sutileza en sus interacciones con los mortales, disfrutando especialmente cuando llevan consuelo y salvación a aquellos desconocedores de su presencia.

Los esfuerzos del Paraíso resultan mucho menos sutiles cuando se trata de combatir a las hordas de los planos Inferiores. Las tropas de arcontes se oponen a ultranza a las ofensas del Infierno, Abaddon y el Abismo, enfrentándose a ellos tanto en campos de batalla extraplanarios como en el propio plano Material. Estos encuentros podrían tener lugar en forma de vastos ejércitos colisionando en extraños espacios planarios, o de arcontes solitarios revelándose a los mundos mortales para repeler las maquinaciones de invasores infernales. En esos casos, los arcontes suelen preferir enfrentarse a sus enemigos de cara si es prudente, pero si se ven superados en número, hacen lo que pueden para igualar la contienda (normalmente empleando tácticas de guerrilla, o aguantando la posición y atrayendo a un enemigo con magia antes de entrar en cuerpo a cuerpo). Debido a que pueden teletransportarse a voluntad, les resulta fácil desvanecerse para reaparecer después, a menudo con refuerzos, cuando sus enemigos no están preparados. Estos guerreros de la ley actúan con honor, incluso con sus enemigos, pero no son bobos ni carecen de pasión, y pocos en el multiverso osan enfrentarse a la ira del Paraíso.

Aunque los arcontes son campeones del bien, tienen poca paciencia con quienes no siguen las tradiciones estrictas y los patrones de bondad. Aunque una dictadura cruel podría ser un enemigo legítimo de los arcontes, la rebelión y los disturbios no son la forma apropiada de abordar tal injusticia. La justicia y la ley no se deben abandonar en la lucha por la paz y el bien, ya que las acciones anárquicas suelen provocar más daño y caos, aunque sea involuntariamente. Las leyes del Paraíso existen para minimizar el daño colateral y el dolor no deseado, y aunque adherirse a estas leyes suele complicarles las cosas, los arcontes señalan que así sus victorias son duraderas. Debido a esta fuerte adhesión a la tradición y la ley, los arcontes acaban viéndose a menudo, y muy a su pesar, como enemigos de criaturas de alineamiento caótico bueno, particularmente los azata. Para un arconte, la Naturaleza de un azata parece caprichosa e impaciente; al golpear velozmente a un enemigo sin molestarse en pensar en las implicaciones de sus repentinos actos, es posible causar más daño que hacer algo bueno. Aún así, cuando oponerse al caos de un azata es algo necesario, el arconte no se alegra de ello, y hace lo posible para minimizar la duración del conflicto. Desafortunadamente, los caprichosos y emocionales azata son legendarios entre los arcontes por su rencor, por lo que para muchos la mejor política cuando se interactúa con los azata es ser breve, conciso y firme.

Los arcontes hablan celestial, dracónico e infernal, pero pueden hablar con casi cualquier criatura debido a su aptitud de habla verdadera. La lista completa de los rasgos de los arcontes se presenta en 'Arconte (subtipo)'. Muchos arcontes poseen aptitudes adicionales, como corresponde a su particular papel en el ejército del Paraíso.

Señores Empíreos arcontes

Muchos arcontes poderosos se cuentan entre los Señores Empíreos, benevolentes héroes del bien y dirigentes de los reinos sagrados. Habiendo trascendido las formas específicas de sus parientes, estos arcontes únicos extienden la armonía de la rectitud y el orden, tanto mediante actos sutiles, como al frente de hordas divinas, y pelean contra todo aquel que corrompa lo que es justo. La siguiente no es más que una selección de algunos de los Señores Empíreos arcontes más venerados.

  • Asteria, De la Orden infinita
  • Cocidius, Guardián de los Halcones
  • Duellona, la Doncella Guerrera
  • Erlang Shen, La que Todo Lo Ve
  • Hors, el Sol Congelado
  • Inanna, la Princesa de los Cielos
  • Lugus, El de las Tres Caras
  • Ogoun, El de Fuego y Hierro
  • Oro, la Llama de los Cielos
  • Radigost, el Portador de Dádivas
  • Sheave, el Señor Huérfano
  • Svarozic, el Rostro de la Llama
  • Tanit, el Guardián de la Vida
  • Tahmineh, La Madre Herida

Arcontes

 

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