Minotauro


Con el cuerpo de un hombre musculoso y la cabeza de un rugiente toro, esta criatura pisotea con sus pezuñas como si se preparara para cargar.

VD

 

4

PX

 

1,200

Alineamiento, tamaño y tipo

 

Iniciativa y Sentidos

 

Iniciativa: +0.

Sentidos: Visión en la oscuridad 60 pies (18 m).

Percepción: +10.

Defensa

 

CA

 

14, toque 9, desprevenido 14 (+5 natural, -1 tamaño).

Pg

 

45 (6d10+12).

Salvaciones

 

Fortaleza

 

+6

Reflejos

 

+5

Voluntad

 

+5

Aptitudes defensivas

 

Ataque

 

Velocidad

 

30 pies (9 m).

Cuerpo a cuerpo

 

Gran hacha +9/+4 (3d6+6/x3) y Cornada +4 (1d6+2).

Espacio

 

10 pies (3 m).

Alcance

 

10 pies (3 m).

Ataques especiales

 

Carga poderosa (Cornada +11, 2d6+6).

Estadísticas

 

Características

 

Fue

 

19

Des

 

10

Con

 

15

Int

 

7

Sab

 

10

Car

 

8

Ataque base

 

+6

BMC

 

+11

DMC

 

21

Dotes

 

Habilidades

 

Intimidar +5, Percepción +10, Sigilo +2, Supervivencia +10. Modificadores raciales: +4 a Percepción, +4 a Supervivencia.

Idiomas

 

Ecología

 

Entorno

 

Ruinas templadas o subterráneos.

Organización

 

Solitario, pareja o banda (3-4).

Tesoro

 

Estándar (Gran hacha, otro).

Aptitudes especiales

 

Astucia natural (Ex)

[PZO1112]

Aunque los minotauros no son especialmente inteligentes, poseen una astucia innata y capacidad de lógica, que les proporciona inmunidad a los conjuros de Laberinto e impide que se pierdan. Además, nunca quedan desprevenidos.


Nada guarda tanto rencor como un minotauro. Despreciados por las razas civilizadas hace siglos, y nacidos de una maldición de los dioses, los minotauros han cazado, asesinado y devorado humanoides menores como castigo por menosprecios reales o imaginarios durante tanto tiempo, que nadie recuerda que no fuera así. Muchas culturas tienen leyendas acerca del modo en que los primeros minotauros fueron creados por dioses vengativos o despreciables, que castigaron a humanos retorciendo sus formas, robándoles su intelecto y belleza, y dándoles la cabeza de un toro. Todavía los minotauros más modernos conservan estas leyendas con desdén y creen que no son mofas divinas, sino parangones creados por un poderoso y cruel Señor Demoníaco llamado Bafomet.

La guarida de un minotauro tradicional es un laberinto, uno en toda regla construido para desconcertar y confundir, ya sea casual, como el sistema de alcantarillado de una ciudad, o natural, como una maraña de cavernas y otros pasadizos subterráneos. Empleando su astucia innata, los minotauros utilizan sus guaridas laberínticas para molestar a los incautos enemigos que los buscan o que simplemente tropiezan con ellas y se pierden, cazando a los intrusos poco a poco mientras intentan en vano encontrar la salida. No es hasta que les alcanza la verdadera desesperación cuando el minotauro se mueve para golpear a las perdidas víctimas. Cuando se enfrentan a un grupo, los minotauros dejan a menudo que una criatura escape para que difunda historias de horror, y así atraer a otros a su laberinto con la esperanza de matar a la bestia. Por supuesto, para el minotauro estos futuros héroes son una comida exquisita.

Los minotauros también podrían encontrarse trabajando para otros monstruos o criaturas malignas más poderosas, sirviéndoles mientras les dejen seguir cazando y comiendo como les plazca. Normalmente esto significa que custodian objetos poderosos o lugares valiosos, pero también puede ser algún tipo de labor como mercenarios, cazando a los enemigos de su jefe.

Los minotauros son luchadores relativamente directos, usando sus cuernos para ensartar horriblemente a la criatura viva más cercana al comenzar el combate.

Rol

 

Rol de combate.

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