Jalea ocre


Esta criatura ameboide de color naranja amarillento se arrastra por el suelo, con sus pseudópodos palpando por delante de su lento avance.

VD

 

5

PX

 

1,600

Alineamiento, tamaño y tipo

 

Neutral, Grande, Cieno.

Iniciativa y Sentidos

 

Iniciativa: -5.

Sentidos: Vista ciega 60 pies (18 m).

Percepción: -5.

Defensa

 

CA

 

4, toque 4, desprevenido 4 (-5 Des, -1 tamaño).

Pg

 

63 (6d8+36).

Salvaciones

 

Fortaleza

 

+8

Reflejos

 

-3

Voluntad

 

-3

Aptitudes defensivas

 

Inmune

 

Daño cortante y perforante, efectos enajenadores, electricidad, rasgos de cieno.

Ataque

 

Velocidad

 

10 pies (3 m), trepar 10 pies (3 m).

Cuerpo a cuerpo

 

Golpetazo +5 (2d4+3 más 1d4 ácido y Agarrón).

Espacio

 

10 pies (3 m).

Alcance

 

5 pies (1,5 m).

Ataques especiales

 

Constreñir (2d4+3 más 1d4 ácido).

Estadísticas

 

Características

 

Fue

 

14

Des

 

1

Con

 

22

Int

 

-

Sab

 

1

Car

 

1

Ataque base

 

+4

BMC

 

+7 (+11 presa)

DMC

 

12 (no puede ser derribado)

Habilidades

 

Trepar +10.

Ecología

 

Entorno

 

Pantanos o subterráneos templados.

Organización

 

Solitario.

Tesoro

 

Ninguno.

Aptitudes especiales

 

Ácido (Ex)

[PZO1112]

Una jalea ocre segrega un ácido digestivo que sólo disuelve la carne (no los huesos) cuando golpea a un enemigo. Las criaturas que no están hechas de carne (incluyendo la mayoría de los constructos y cienos, muertos vivientes esqueléticos, plantas y criaturas incorporales) son inmunes al daño por ácido de la jalea ocre.

División (Ex)

[PZO1112]

Las armas cortantes y perforantes, y los ataques de electricidad no causan daño a una jalea ocre. En lugar de eso la criatura se divide en dos jaleas idénticas, cada una con la mitad de los pg actuales de la criatura original, redondeando hacia abajo. Una jalea con 10 pg o menos no puede dividirse de nuevo, y muere si es reducida a 0 pg.


Las jaleas ocres son masas animadas de protoplasma con una enfermiza combinación de matices amarillos, naranjas y pardos. Estando inmóviles, sus cuerpos desinflados y pulsantes tienen aproximadamente 6 pulgadas (15 cm) de altura y pueden ocupar un gran diámetro (en movimiento, a menudo forman una temblorosa forma esférica, y casi parece que ruedan cuando se mueven). Sus maleables cuerpos les permiten filtrarse entre agujeros y grietas mucho más pequeños que el espacio que ocupan. Las criaturas que habitan bajo tierra suelen intentar sellar dichas aberturas para fortificar sus guaridas contra las jaleas ocres.

El ácido de una jalea ocre está muy especializado, y sólo disuelve la carne. Este descubrimiento ha guiado a muchos creadores de venenos y alquimistas, en su búsqueda de especímenes para sus artilugios. Estos experimentos han dado como resultado algunas armas especializadas que afectan al cuerpo de los vivos de manera retorcida. Hace años surgieron rumores de un veneno de liberación lenta que rompe las paredes celulares de las criaturas vivas, pero su creador custodia con su vida el secreto.

Diversas notas de un tomo largo tiempo olvidado mencionan una práctica funeraria utilizada en lugares remotos, que se parece a la cremación. En lugar de quemar los cadáveres hasta convertirlos en ceniza, los que practican esta técnica encierran el cuerpo dentro de un sarcófago de piedra junto a una jalea ocre para que disuelva el cuerpo. Después colocan la jalea ocre en una gran cámara abovedada, con una placa de bronce inscrita con el nombre del difunto. Esta práctica protege los objetos con los que se entierra el cuerpo (el cual es reducido rápidamente a poco más que un esqueleto pulido) y la esencia de la criatura, que se cree que todavía está presente junto a la jalea ocre.

Las jaleas ocres miden unas 6 pulgadas (15 cm) de altura, se extienden hasta poco más de 10 pies (3 m) de diámetro y pesan hasta 2.600 libras (1,2 TM). En combate, tienden a amontonarse sobre sí mismas y expulsar largos pseudópodos pringosos, para golpear y apresar a cualquier cosa que se mueva.

Aunque la jalea ocre típica posee las estadísticas presentadas aquí, en los límites más profundos del mundo subterráneo estos depredadores sin mente pueden crecer hasta tamaños enormes.

Sin embargo, quizá sean más inquietantes los rumores sobre jaleas ocres que han desarrollado nuevos métodos de capturar presas. Los aventureros hablan de jaleas capaces de envenenar a sus enemigos con su toque, o de exudar nubes de gases nocivos que queman los ojos y la garganta, dejando indefensos a quienes pasan demasiado cerca, mientras la inmensa bestia protoplásmica se desliza sobre su cuerpo y comienza a devorarlo.

Rol

 

Sin rol.

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