Arquetipos

← Ir a las reglas sobre Arquetipos.


Mostrando 1-10 de 10 arquetipos.
por página.

Adepto de las armas

[PZO1115]

Mientras todos los monjes se entrenan tanto en el combate sin armas como con armas, el adepto de las armas busca hacerse uno con sus armas, transformándolas en extensiones perfectas de su propio cuerpo. A través de este entrenamiento, un adepto de las armas intenta alcanzar la perfección convirtiéndose él mismo en un arma viviente. Un adepto de las armas tiene los siguientes rasgos de clase.

Arquero zen

[PZO1115]

Algunos monjes buscan fundirse completamente con otra arma: el arco. El arquero zen opta por un arma que la mayoría de los demás monjes desecha, y busca la perfección en la tensión de la cuerda del arco, en la flexión de los extremos del arma y en el vuelo de una flecha disparada con puntería.

Maestro borracho

[PZO1115]

La mayoría de los monjes lleva una vida de moderación y de contemplación silenciosa. Pero el maestro borracho encuentra la perfección gracias a los excesos. Potenciado por el vino fuerte, usa su intoxicación para alcanzar un estado en el que su ki es más potente, aunque algo efímero. Un maestro borracho tiene los siguientes rasgos de clase.

Místico del ki

[PZO1115]

El místico del ki cree que a veces la violencia es necesaria, pero saberlo y comprenderlo es donde radica de verdad la perfección. A través de la meditación y de las visiones espirituales, un místico del kí puede ver, a través del velo de la realidad, la verdad subyacente a toda existencia. Un místico del ki tiene los siguientes rasgos de clase.

Monje de la flor de loto

[PZO1115]

Los monjes son guerreros que perfeccionan su cuerpo creando un arma letal, pero algunos monjes evitan la violencia en favor de una filosofía más pacífica. Aunque un monje de la flor de loto se da cuenta de que el combate no siempre se puede evitar (y de que está más que capacitado para el mismo), comprende que todas las criaturas están conectadas y que dañar a otra es dañarse a sí mismo. En cambio, se esfuerza en encontrar soluciones pacíficas a los conflictos y haciéndolo tiene la esperanza de lograr la paz interior. Un monje de la flor de loto tiene los siguientes rasgos de clase.

Monje de la mano sanadora

[PZO1115]

Los monjes de la mano sanadora buscan la perfección ayudando a otros. Concentrando su meditación en el flujo de la vida de su interior y de todas las creaciones, obtienen una comprensión de cómo compartir su ki con otros, sanando las heridas e incluso devolviendo a la vida a los muertos. Para estos monjes, sacrificarse para salvar a otro es la forma más segura de alcanzar la trascendencia. Un monje de la mano sanadora tiene los siguientes rasgos de clase.

Monje de la mano vacía

[PZO1115]

El monje de la mano vacía rechaza las armas normales en favor de lo que yace a su alrededor: las rocas, las patas de silla, las jarras de cerveza o incluso una simple pluma de ganso pueden convertirse en armas letales en manos de uno de estos monjes. Un monje de la mano vacía usa su propio ki para imbuir poder a sus armas improvisadas, y puede transformar una botella rota en un arma mágica.

Monje de la montaña sagrada

[PZO1115]

El monje de la montaña sagrada encuentra la fuerza y el poder en la tierra bajo sus pies. En lugar de dar vueltas por el campo de batalla con el fluido movimiento del río, se arraiga en el suelo, tan inamovible e inquebrantable como las piedras de la montaña. Un monje de la montaña sagrada tiene los siguientes rasgos de clase.

Monje de los cuatro vientos

[PZO1115]

El monje de los cuatro vientos está conectado con el mundo natural de una forma que pocas criaturas (incluso otros monjes) tienen la esperanza de igualar. Puede recurrir a los elementos y a los espíritus del mundo en tiempos de necesidad, y a medida que se acerca a su meta de la perfección, obtiene la capacidad de lentificar el tiempo e incluso de vencer a la propia muerte. Un monje de los cuatro vientos tiene los siguientes rasgos de clase.

Monje fantasma hambriento

[PZO1115]

El monje fantasma hambriento observa a los espíritus que se alimentan de los vivos como modelos de perfección. Ve la energía vital del universo como un recurso para ser manipulado, incluso para robárselo a otras criaturas. Es a través de este constante flujo de energía que el monje fantasma hambriento alcance su meta definitiva: poder personal, puro y simple. Un monje fantasma hambriento tiene los siguientes rasgos de clase.